LA VIDA EN LA COMUNIDAD CRISTIANA:
Un reto del siglo XXI:
Hoy en día nos enfrentamos ante un gran reto, el reto de vivir en comunidad cristiana, primero porque no existe una comunidad única y uniforme, los cristianos nos dividimos en varias comunidades que las hemos determinado por los lugares donde vivimos y sus características. Lo que dificulta entonces y se vuelve un reto a la hora de buscar una sola teología cuando debemos de afrontar un problema comunitarios y hallar soluciones.
Sin embargo como seguidores de la palabra de Dios y de las enseñanzas de Jesucristo podemos encontrar una manera de afrontar este reto, y aunque vivamos como diversas comunidades, por nuestra Fe podemos unirnos con una sola voz para cantar las alabanzas a Cristo y vivir como hijos de Dios.
Siempre debemos levar en nuestros pensamientos y en nuestros corazones las palabras de Jesús. "Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" decía él, por estas palabras las distinciones de nuestros
orígenes no deben ser un inconveniente si tenemos en cuenta esta frase, siempre
que nos reunamos en su nombre, él estará presente. Debemos ser fieles a Dios y
a su amor incondicionalmente y vivir amando al prójimo sin distinción alguna,
sobre todo a los más necesitados, viviendo en comunidad con Dios alcanzaremos
la entrada al Reino Celestial.
Para afrontar este reto no debemos hacer de nuestras
diferencias una razón de desunión, sino al contrario debemos celebrarlas porque
Dios nos hizo a todos seres únicos y diferentes, pero nos dio a todos en común
un corazón y una alma. Debemos pues así vivir en una unión fraterna, vivir en
comunidad es vivir sintiendo con una sola alma y un solo corazón. Viviendo de
esta manera podremos aprender a tener presente día a día valores como la
hospitalidad, la fraternidad, la honestidad, la justicia social y el amor de
los unos con los otros. Un amor que vea más allá de nuestros ojos, un amor que
pueda ver al corazón de quién este enfrente de nosotros, un amor donde podamos
ver en la otra persona, el reflejo de Jesucristo. Aunque provengamos de
diferentes comunidades para vivir como una, solo tenemos que recordar las
palabras que nos enseñó Cristo: “Ámense los unos con los otros, como yo los he
amado”, solo partiendo de esta frase podremos llegar a vivir todos en comunidad
cristiana.
La Humanidad nueva: fraternidad, justicia social, solidaridad, honestidad y responsabilidad:
Nosotros los jóvenes y los niños jugamos un rol muy importante en nuestras comunidades, pues en los niños está la inocencia y en los jóvenes la pasión y valentía, por eso decía Jesús que nuestros cuerpos crecen pero nuestros corazones deben ser siempre como éramos niños, que debemos vivir teniendo un corazón de niño. A veces pensamos que solo los adultos tienen la verdad y conocen la razón, pero en muchos casos debemos escuchar a los niños y aprender de ellos, porque ellos son los que aman sin diferencia y viven con inocencia.
En nuestro presente se ha vuelto un reto cuidar de esa inocencia, con la globalización nos enfrentamos a un mundo donde la inocencia se va perdiendo a más temprana edad, y los contravalores se apoderan de nuestros corazones y olvidamos el amor y la pasión. Somos jóvenes y somos el futuro del mundo, de nosotros depende en cambiar el rumbo, nosotros que seremos los pilares del mañana, tenemos el poder y la oportunidad de decidir y escoger otro camino, un camino basado en la verdad, la igualdad, en ser justo y solidarios, en vivir con responsabilidad y como hermanos; hijos de Dios.
No debemos perder nuestra inocencia, debemos aferrarnos a ella lo más posible, pues así estaremos más cerca de Dios y nuestro camino siempre estará iluminado. Si bien hemos nacido en una era tecnológica, no debemos dejar que esto nos separe y nos distancie, debemos aprovechar este hecho como una ventaja para hacer crecer las relaciones y buscar el bien común, no debemos utilizar la tecnología como medio para hacer daño y herir a nuestro prójimo. No debemos dejar que nuestros corazones se congelen y convertirnos en seres vacíos. Al contrario debemos ser los que más sentimos y más amemos con pasión y sin límites. Debemos ponernos en el lugar del otro para sentir lo que él siente y así poder ser solidarios y ayudar a quien nos necesite. Debemos respetarnos y no fijarnos en lo que nos hace diferentes sino en lo que nos hace iguales.
Mantenernos fieles a Jesucristo, amar como niños y ser rebeldes a la hora de enfrentarnos al mal, nos llevaran a formar un camino cerca de Dios, si nos formamos ahora con los valores que Jesús nos enseñó podremos llevar el futuro del mundo por un rumbo mejor y seremos la esperanza y modelo de las siguientes generaciones, para construir un mundo en comunidad, respeto y por sobre todo un mundo de amor.
La Humanidad nueva: fraternidad, justicia social, solidaridad, honestidad y responsabilidad:
Nosotros los jóvenes y los niños jugamos un rol muy importante en nuestras comunidades, pues en los niños está la inocencia y en los jóvenes la pasión y valentía, por eso decía Jesús que nuestros cuerpos crecen pero nuestros corazones deben ser siempre como éramos niños, que debemos vivir teniendo un corazón de niño. A veces pensamos que solo los adultos tienen la verdad y conocen la razón, pero en muchos casos debemos escuchar a los niños y aprender de ellos, porque ellos son los que aman sin diferencia y viven con inocencia.
En nuestro presente se ha vuelto un reto cuidar de esa inocencia, con la globalización nos enfrentamos a un mundo donde la inocencia se va perdiendo a más temprana edad, y los contravalores se apoderan de nuestros corazones y olvidamos el amor y la pasión. Somos jóvenes y somos el futuro del mundo, de nosotros depende en cambiar el rumbo, nosotros que seremos los pilares del mañana, tenemos el poder y la oportunidad de decidir y escoger otro camino, un camino basado en la verdad, la igualdad, en ser justo y solidarios, en vivir con responsabilidad y como hermanos; hijos de Dios.
No debemos perder nuestra inocencia, debemos aferrarnos a ella lo más posible, pues así estaremos más cerca de Dios y nuestro camino siempre estará iluminado. Si bien hemos nacido en una era tecnológica, no debemos dejar que esto nos separe y nos distancie, debemos aprovechar este hecho como una ventaja para hacer crecer las relaciones y buscar el bien común, no debemos utilizar la tecnología como medio para hacer daño y herir a nuestro prójimo. No debemos dejar que nuestros corazones se congelen y convertirnos en seres vacíos. Al contrario debemos ser los que más sentimos y más amemos con pasión y sin límites. Debemos ponernos en el lugar del otro para sentir lo que él siente y así poder ser solidarios y ayudar a quien nos necesite. Debemos respetarnos y no fijarnos en lo que nos hace diferentes sino en lo que nos hace iguales.
Mantenernos fieles a Jesucristo, amar como niños y ser rebeldes a la hora de enfrentarnos al mal, nos llevaran a formar un camino cerca de Dios, si nos formamos ahora con los valores que Jesús nos enseñó podremos llevar el futuro del mundo por un rumbo mejor y seremos la esperanza y modelo de las siguientes generaciones, para construir un mundo en comunidad, respeto y por sobre todo un mundo de amor.
por Vanessa Marques. Usma




