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jueves, 1 de diciembre de 2016

La vida en la comunidad cristiana


LA VIDA EN LA COMUNIDAD CRISTIANA:

Un reto del siglo XXI:

Hoy en día nos enfrentamos ante un gran reto, el reto de vivir en comunidad cristiana, primero porque no existe una comunidad única y uniforme, los cristianos nos dividimos en varias comunidades que las hemos determinado por los lugares donde vivimos y sus características. Lo que dificulta entonces y se vuelve un reto a la hora de buscar una sola teología cuando debemos de afrontar un problema comunitarios y hallar soluciones.

Sin embargo como seguidores de la palabra de Dios y de las enseñanzas de Jesucristo podemos encontrar una manera de afrontar este reto, y aunque vivamos como diversas comunidades, por nuestra Fe podemos unirnos con una sola voz para cantar las alabanzas a Cristo y vivir como hijos de Dios.

Siempre debemos levar en nuestros pensamientos y en nuestros corazones las palabras de Jesús. "Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" decía él, por estas palabras las distinciones de nuestros orígenes no deben ser un inconveniente si tenemos en cuenta esta frase, siempre que nos reunamos en su nombre, él estará presente. Debemos ser fieles a Dios y a su amor incondicionalmente y vivir amando al prójimo sin distinción alguna, sobre todo a los más necesitados, viviendo en comunidad con Dios alcanzaremos la entrada al Reino Celestial.

Para afrontar este reto no debemos hacer de nuestras diferencias una razón de desunión, sino al contrario debemos celebrarlas porque Dios nos hizo a todos seres únicos y diferentes, pero nos dio a todos en común un corazón y una alma. Debemos pues así vivir en una unión fraterna, vivir en comunidad es vivir sintiendo con una sola alma y un solo corazón. Viviendo de esta manera podremos aprender a tener presente día a día valores como la hospitalidad, la fraternidad, la honestidad, la justicia social y el amor de los unos con los otros. Un amor que vea más allá de nuestros ojos, un amor que pueda ver al corazón de quién este enfrente de nosotros, un amor donde podamos ver en la otra persona, el reflejo de Jesucristo. Aunque provengamos de diferentes comunidades para vivir como una, solo tenemos que recordar las palabras que nos enseñó Cristo: “Ámense los unos con los otros, como yo los he amado”, solo partiendo de esta frase podremos llegar a vivir todos en comunidad cristiana.

La Humanidad nueva: fraternidad, justicia social, solidaridad, honestidad y responsabilidad:


Nosotros los jóvenes y los niños jugamos un rol muy importante en nuestras comunidades, pues en los niños está la inocencia y en los jóvenes la pasión y valentía, por eso decía Jesús que nuestros cuerpos crecen pero nuestros corazones deben ser siempre como éramos niños, que debemos vivir teniendo un corazón de niño. A veces pensamos que solo los adultos tienen la verdad y conocen la razón, pero en muchos casos debemos escuchar a los niños y aprender de ellos, porque ellos son los que aman sin diferencia y viven con inocencia.

En nuestro presente se ha vuelto un reto cuidar de esa inocencia, con la globalización nos enfrentamos a un mundo donde la inocencia se va perdiendo a más temprana edad, y los contravalores se apoderan de nuestros corazones y olvidamos el amor y la pasión. Somos jóvenes y somos el futuro del mundo, de nosotros depende en cambiar el rumbo, nosotros que seremos los pilares del mañana, tenemos el poder y la oportunidad de decidir y escoger otro camino, un camino basado en la verdad, la igualdad, en ser justo y solidarios, en vivir con responsabilidad y como hermanos; hijos de Dios. 


No debemos perder nuestra inocencia, debemos aferrarnos a ella lo más posible, pues así estaremos más cerca de Dios y nuestro camino siempre estará iluminado. Si bien hemos nacido en una era tecnológica, no debemos dejar que esto nos separe y nos distancie, debemos aprovechar este hecho como una ventaja para hacer crecer las relaciones y buscar el bien común, no debemos utilizar la tecnología como medio para hacer daño y herir a nuestro prójimo. No debemos dejar que nuestros corazones se congelen y convertirnos en seres vacíos. Al contrario debemos ser los que más sentimos y más amemos con pasión y sin límites. Debemos ponernos en el lugar del otro para sentir lo que él siente y así poder ser solidarios y ayudar a quien nos necesite. Debemos respetarnos y no fijarnos en lo que nos hace diferentes sino en lo que nos hace iguales.


Mantenernos fieles a Jesucristo, amar como niños y ser rebeldes a la hora de enfrentarnos al mal, nos llevaran a formar un camino cerca de Dios, si nos formamos ahora con los valores que Jesús nos enseñó podremos llevar el futuro del mundo por un rumbo mejor y seremos la esperanza y modelo de las siguientes generaciones, para construir un mundo en comunidad, respeto y por sobre todo un mundo de amor.


por Vanessa Marques. Usma

La Alianza de Dios con los hombres, la persona de Jesús y el Reino


LA ALIANZA DE DIOS CON LOS HOMBRES, LA PERSONALIDAD DE JESÚS Y EL REINO

Jesús no fue ni un luchador revolucionario, ni un ser celestial y divino. Fue un hombre de carne y hueso que vivió para servir a la voluntad de Dios y al bien del hombre. Jesús fue un hombre libre y para él la libertad no era marcada por la ley religiosa, sino que la libertad es determinada por las acciones que buscan el bien del hombre. En este principio, bajo el cual vivió Cristo, podemos darle nombre con una característica de su personalidad: su originalidad. Jesucristo rompe con todos los esquema porque en él estaba la voluntad de Dios; y como él decía "Quien me ve a mí, está viendo al Padre".

Para Jesús las sociedades deben estar basadas en la igualdad, fraternidad y solidaridad. Ante los ojos de Dios todos somos iguales y por eso debemos amar al prójimo como a nosotros mismos, porque así nos ha amado Dios y así nos ama Jesús. Dios no ve la riqueza de tu bolsillo, él ve la riqueza de tu corazón, por eso Jesús decía que aquellos que son pobres, marginados y desgraciados con los privilegiados del Reino de Dios. Los que menos tienen pero son los que más dan, serán los que entraran al Reino de Dios.

Jesús fue original porque fue radical, radical en su total dedicación y entrega para buscar el bien del hombre y salvar a la humanidad. Cristo vivió para todos los hombres y no para él. Entregando absolutamente su vida a la misión que le fue otorgada por Dios Padre, él pudo mantener su fidelidad y su amor fue un amor que no conoció límites. Jesucristo fue tan puro y coherente que Dios mismo se reveló en él. Fue puro porque nunca perdió su fidelidad al Padre ni su fidelidad al hombre, por más difícil que se hayan puesto los caminos. Su coherencia en la perseverancia de su misión de cumplir la voluntad de Dios y del bien del hombre, sin descuidar ninguna de las dos, lo llevó a sentarse al lado del Padre y vivir como su hijo en el Reino Celestial.

Nosotros como seguidores de Jesucristo debemos hacer ciertos compromisos:
  • Debemos guiar nuestra libertad por el bien de la humanidad, como lo hizo Jesús.
  • Respetar a todos y no discriminar, ni hacer distinción alguna por color, raza, sexo, entre otras cosas, debemos actuar siempre sabiendo que la riqueza en nuestros corazones pesa más que todo el oro de nuestros bolsillos.
  • Debemos amar al prójimo como a nosotros mismos y debemos amar a Dios con un amor que no conozca límites, como el amor de Jesús.
  • Debemos mantenernos firmes para cumplir la voluntad de Dios y defenderla con amor, solidaridad y firmeza. Ser radicales en cuento a nuestro amor y fidelidad hacia Dios.
  • No debemos caer en el fanatismo ni en la barbarie, actuar en nombre de Cristo o de Dios es actuar con amor y nunca con crueldad. El fin nos justifica los medios. Y tampoco debemos ser fanáticos de las causas del hombre y descuidar de Dios. Como lo hizo Jesús debemos unir ambos lados y entender que uno se da con el otro.


Diversidad de religiones y visión cristiana. Humanismo Cristiano



DIVERSIDAD DE RELIGIONES Y VISIÓN CRISTIANA


Desde los comienzos de la historia de la humanidad, la religión siempre ha tenido un lugar importante en la cultura de las sociedades, sin embargo no todos los pueblos practican o creen en la misma religión. Por el contrario siempre ha existido diversidad de religiones y creencias. Algunas religiones han prevalecido en grandes sociedades y se establecen como las principales religiones del mundo, debido a ser las religiones con más creyentes. Estas religiones son de las cuales hablaremos en este trabajo, y las dividiremos en dos segmentos: las originados en el Lejano Oriente; el Hinduismo y el Budismo, y las originadas en el Oriente Medio; el Judaísmo, el Cristianismo y el Islamismo.

Empezaremos con las religiones del Lejano Oriente:
Nacen en India y las principales son: El Hinduismo y el Budismo.

El Hinduismo inicia en el año 2000 A.C y es una religión politeísta, es decir, que cree en varios dioses. Y entre sus dioses principales que adoran están: Shiva, Brahma y Vishnu. El principio del hinduismo es que la humanidad debe buscar liberar al alma de nuevos nacimientos y de esta manera ser absorbida por el principio máximo. Y cree en el Karma, es la idea de que todos los actos, pensamientos y acciones tienen un impacto en el destino futuro.


El Budismo inicia en el año 563 A.C con un señor llamado Siddhartha Gautama, mejor conocido como Buda. Su principio es que: adoptar un estilo de vida de moderación en todas las cosas, extingue el deseo y ayuda a alcanzar la salvación. Y la salvación se define como alcanzar el Nirvana; la terminación del ciclo de volver a nacer. Esta religión se divide en dos subgrupos: los Theravadas, que se ubican en Burma y Tailandia y los Mahayanas, que se encuentran en Corea, China y Japón. El Budismo cree en que el mayor problema en la vida es el sufrimiento, y este es causado por el deseo de las cosas terrenales, el sufrimiento solo es eliminado con la abolición del deseo.


Las Religiones del Oriente Medio:
Nacen en Medio Oriente y se dividen en tres: Judaísmo, Cristianismo e Islamismo.

El Judaísmo inicia en el año 2000 A.C con el profeta Abraham. Su enfoque se basa en adorar a un único Dios, creador del mundo y del hombre. Los judíos creen en ser el pueblo escogido de Dios para dar a conocer su verdad al mundo. Tiene una escritura sagrada llamada Tora, que contiene la voluntad de Dios, expuesta en los 10 mandamientos que son la base para servir a Dios y relacionarse con los demás.

El Cristianismo inicia con Jesús de Nazaret, considerado el mesías y el salvador de la humanidad. Creen en un solo Dios revelado como tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo (Santísima Trinidad). Su escritura sagrada es la Biblia. Su principio como religión es que la salvación es un regalo de Dios, y que debido al pecado original nadie es digno de ir al cielo y por eso Jesús murió en la cruz para salvar a la humanidad del pecado.

El Islamismo inicia en el año 570 D.C con Mahoma, considerado como el mensajero de Dios. Su escritura sagrada se llama Corán y su principio como religión es que la vida es para vivirla en subordinación a la voluntad de Alá, el único Dios.

  HUMANISMO CRISTIANO: 

El Humanismo Cristiano se basa en la Promesa de Dios es cumplida a través de la misión de la Iglesia, la cual es procurar por todos los medios la salvación del hombre y de la mujer. Esta misión debe realizarse de modo integral, que busque la salvación no solo de una parte del ser humano, sino del alma y cuerpo completo. Y de modo integrante, que busca la salvación de todos los hombres, pues Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.

El Humanismo Cristianos es una técnica social que defiende una plena realización del hombre y de lo humano dentro de un marco de principios cristianos. Esta técnica promueve el respeto a la vida, la dignidad del trabajo y el amor al prójimo y a Dios para así alcanzar la verdad como hijo o hija de Dios y la salvación.

Analizando el presente trabajo podemos llegar a decir que si bien existen distintas religiones y cada una de ellas tienen principios distintos y practicas diferentes, todas llevan a un mismo fin o principio esencial: el de vivir una vida digna y respetable con nosotros mismo y con los demás para poder alcanzar un estado de paz. Ahora enfocándonos en la religión cristiana, vemos que la esencia de ser cristiano es encontrar ese humanismo que llevamos dentro que nos hará encontrarnos con Dios y alcanzar la salvación y la vida eterna. Solo podemos acercarnos más a Dios cuando nuestras acciones son dignas y llenas de amor a nosotros y al prójimo, porque como dice el segundo mandamiento "Amar al prójimo como a ti mismo", debemos llevar una vida donde nuestras acciones sean sinceras y de corazón para poder así encontrarnos con Dios y ser hijos o hijas dignos de él y de su reino en el cielo.

    Por Vanessa Marques. Usma

La Humanidad y sus grandes situaciones: La Madurez Cristiana



LA HUMANIDAD  Y SUS GRANDES SITUACIONES

La Madurez Cristiana y Madurez Humana:

Para comenzar es necesario definir el término madurez. Si bien este concepto es muy ambiguo y tiene lugar en muchos aspectos, al referirnos en este tema a los seres humanos, podemos definir la madurez como un estado de una cosa que ha alcanzado su pleno desarrollo, o de una persona que ha alcanzado su mejor momento en algún aspecto. Si evaluamos psicológicamente lo que hace a una persona alcanzar su mejor momentos en el desarrollo de un aspecto, se nos viene a la mente la edad de las personas y así nos respondemos a ¿cuál sería la etapa de nuestra edad que nos lleva a alcanzar esta madurez?, y sin dudarlo la gran mayoría contestaría: cuando alcanzamos la edad adulto, pero ¿será cierto que solo alcanzamos la madurez cuando llegamos a la edad adulta? La madurez aparece como resultado de las experiencias y aprendizajes que hemos tenido a lo largo del tiempo en nuestras vidas, pero no es hecho garantizado que al llegar a la adultez nuestras vivencias nos darán la madurez. Al contrario es solo cuando encontramos el equilibrio psicológico y la integración personal para resolver los obstáculos que día a día nos pone la vida, de la manera más sabia, ética y prudente, que podemos decir que hemos visto la madurez.

Podemos decir entonces que la madurez es un concepto que va más allá de otorgarle una definición, es un concepto que dependen de una serie de cualidades requeridas para ser alcanzada, como hemos visto la madurez no es un estado que se obtiene en una sola etapa de nuestras vidas, sino más bien al contrario se alcanza en cada de uno de nuestros días , se alcanza cuando encontramos un equilibrio psicológico al momento de enfrentarnos con retos de la vida que a medida que pase el tiempo se van intensificando y de nuestra relación con otras personas pero más importante con nuestro yo interno. 

Habiendo desarrollado el concepto de madurez, el siguiente paso es definir en caso de haberle su relación con el enfoque religioso; el cual es la razón de estudio de este tema. Es esencial saber cómo se relaciona la madurez humana con la madurez religiosa y como la aplicamos con la religión y la práctica de la fe cristiana.

Para empezar debemos entender que el crecimiento de la persona va de la mano la conciencia de la finitud humana. Relacionando lo mencionado en el tema uno de este ensayo, no poder existir diversas culturas y en este caso creencias, significa que la nuestra es correcta y la del otro incorrecta. Ser una persona madura es ser una persona prudente y respetuosa, saber poner de lado el ego y dar paso a la aceptación de la igualdad de condición humana, ser maduro o no serlo no se puede determinar por la creencia de una persona, al igual que la ética, ser maduro se debe determinar por las conductas y comportamientos del individuo, alcanzar la madurez es saber cómo aceptar al otro a pesar de su diferencia y saber entablar un dialogo o una relación con esa persona sin importa cuán diferente es con respecto a nosotros.

La madurez religiosa va más allá de encontrar el sentido de nuestras vidas a través de las experiencias tanto buenas como malas que hemos vivido, va más allá de solamente encontrarnos con Dios. La madurez religiosa es saber cómo entablar una relación con Dios como lo haríamos con cualquier otra persona humana, debemos depositar en él nuestra confianza. Debemos darle a él, todo lo que somos y lo que queremos y desarrollar un vínculo como él como si Dios estuviera enfrente de nosotros, visible y tocable, como si fuera una persona de carne y hueso. Encontrarnos con Dios de modo que aprendamos a escucharle, a entender sus señales y su voluntad, será la manera de alcanzar la madurez religiosa. Y la madurez cristiana debe ser nuestra meta como creyentes, reconocer a Jesús como nuestro maestro que nos enseña los principios de una vida ética, justa y en paz, principios que nos ayudaran a conciliar o reconciliar nuestra relación con Dios y más allá con la humanidad misma. Proceso que se lleva a cabo al juntar la aceptación de la gracia de Dios con el crecimiento por la acción libre y voluntaria de las actitudes de Jesús. 

Al alcanzar la madurez cristiana seremos capaces de escucharle a Dios cuando nos habla en cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas, de ser conscientes de nuestros valores y nuestros límites. Seremos capaces de crecer y purificar nuestras acciones, sentimientos y actitudes y de saber amar al prójimo como a nosotros mismos, sin importar sus diferencias y por sobre todo aquellos que más necesitan de nosotros. Finalmente entenderemos el sentido que tienen nuestras vidas y nuestra misión en este mundo para hacerlo mejor cada día, aceptaremos nuestro papel y nuestra tarea con conciencia del compromiso que debemos siempre mantener con Dios y con nosotros mismos.



por Vanessa Marques. Usma 

La Humanidad y sus grandes situaciones: La globalización


LA HUMANIDAD  Y SUS GRANDES SITUACIONES

La globalización y la multiculturalidad:


El primer concepto que debemos abordar es el de “Cultura”, pero así mismo nos encontramos con un dilema, pues este concepto se puede definir de tantas maneras y más aún difícil se vuelve su entendimiento. Cuando hablamos de cultura lo primero que pensamos es en las tradiciones que tienen un grupo de personas usualmente provenientes del mismo territorio o que comparten el mismo origen. Pero hablar de cultura va más allá que solo las tradiciones o costumbres, la cultura es un concepto que abarca diversas dimensiones y diferentes puntos dentro de la vida de los seres humanos. Acercándonos más a una definición variable, podemos decir que al hablar de cultura nos referimos a más ampliamente un estilo de vida, una manera de vivir de la humanidad, que engloba aspectos personales, sociales, políticos, económicos y religiosos, que llevan al enriquecimiento humano y al cumplimiento de un destino. 


Con el pasar del tiempo, estudiando la historia del mundo, podemos ver que la cultura ha sido tan importante en la formación de la humanidad, que vemos como este concepto se volvió tan significativo para ciertas sociedades, que a través de la misma lograron asentarse como grandes naciones o imperios en el mundo. Pero que a su vez han causado disputas, pues no siempre han permitido la coexistencia pacífica entre diversas culturas y que han querido establecer la suya a la fuerza y han llevado a tragedias por el mundo.


El respeto es un valor que siempre debe ir de la mano con la cultura y más allá de la mano con los principios de un ser humano. Si bien existe la libertad, esta debe ir delimitada por el respeto, porque los derechos de una persona acaban cuando comienzan los derechos de la otra. Solo respetando los derechos de todos es que podemos encontrar una libertad justa y verdadera.

Y Ahora ¿qué es la globalización? La Organización de las Naciones Unidas (ONU) la define como “un fenómeno inevitable en la historia humana que ha acercado el mundo a través del intercambio de bienes y productos, información, conocimientos y cultura”. Vemos entonces que en las últimas décadas, esta integración mundial ha cobrado velocidad de forma espectacular debido a los avances sin precedentes en la tecnología, las comunicaciones, la ciencia, el transporte y la industria. Pero si bien la globalización es a la vez un catalizador y una consecuencia del progreso humano, es también un proceso caótico que requiere ajustes y plantea desafíos y problemas importantes, que en un futuro podrían revertirse y revelarnos una consecuencia negativa o en su defecto seguir la tendencia de crecer y morir, colapsando y acabando por destruirla.

Como todo en la vida, existen retos y oposiciones a los conceptos, cuando hablamos de globalización también se puede escuchar el concepto de ética, que se puede entender como un conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad. Entonces nos preguntamos, ¿Cuándo la globalización deja de ser un concepto ético? Para respondernos esta pregunta, nos encontramos con varios retos a este universalismo en el que vivimos.

No podemos englobarnos a todos como una sola persona igual, pues la principal belleza de la raza humana es su diversidad y en ello debemos basar nuestras filosofías y cultura, respetando la diversidad y singularidad de cada individuo, en el cual dentro de cada uno yace un universo infinito, que unido puede formar una cultura por el bienestar común y la justicia e igualdad para todos. 

Y para lograr este objetivo debemos hacer de la cultura un mecanismo que nos permita desarrollarnos como individuos y en el proceso llegar a conocernos a nosotros mismos. Como experiencia personal, siempre que en el colegio me preguntaban ¿Quién eres como persona? O ¿cómo te describirías a ti mismo?, las evadía como fuera posible, alegando que “eso” no era necesario, pero la verdad era que no tenía la más mínima idea de cómo responder a esas preguntas. Con este mundo global moderno, simplemente seguimos reglas, normas, patrones o modas que nos dicen cómo debemos ser o como debemos actuar y por eso nunca nos ponemos a pensar en que hay dentro de cada uno de nosotros, de nuestra mente y nuestro corazón. Lo cual lo hace un hecho preocupante, porque en la medida que no sepamos quienes como como persona y que nos entendamos a nosotros mismo o que tengamos una relación con nuestro ser interior, se nos hará difícil relacionarnos con el mundo exterior y entender ese mundo y menos aún trabajar para y con él, con la finalidad de la búsqueda de la felicidad y bienestar colectiva. La ética debe empezar con nosotros mismos, al darnos ese derecho de conocernos y saber que hay en nuestro mundo interior.

No será hasta que comprendamos de la individualidad de cada persona y la diversidad cultural que la misma genera, que podremos establecer una ética universal. Si bien vemos que existe diversidad, el objetivo o finalidad normalmente es el mismo o parecido, el enriquecimiento de la sociedad y el bienestar común. Son características parecidas las que comparten la moral en las diversas culturas, las cuales se entienden por: una idea de igualdad en la humanidad, todos somos iguales sin distinción alguna por el hecho de ser seres humanos. Los individuos solo se diferencian entre ellos por sus comportamientos o conductos, no por sus posesiones o riquezas. O como tercera un gran dicho que transciende culturas y que siempre escuchamos “no le hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti”. Analizando estos tres postulados, encontramos que todos surgen de un ideal, el respeto, el respeto a los derechos del otro y el respeto a la humanidad. Son principios que nos llevaran a forjar una ética que puede ser adoptada por todos sin importan la cultura, que nos haga llevar una vida digna, donde no solo veamos a los seres humanos sino también veamos la humanidad.

 por Vanessa Marques. Usma